
El corazón late aproximadamente cien mil veces al día. Cuando este ritmo se desajusta o el músculo se debilita, las consecuencias afectan a todo el cuerpo. Comprender los grandes grupos de enfermedades cardíacas permite detectar más temprano las señales de alerta y actuar sobre los factores de riesgo modificables como el tabaco, el colesterol o la hipertensión arterial.
Enfermedades inflamatorias del corazón: miocarditis, pericarditis, endocarditis
Antes de hablar de las arterias obstruidas o de las válvulas dañadas, es necesario detenerse en un grupo de patologías menos mediáticas: las inflamaciones cardíacas. Afectan a diferentes estructuras del corazón, y sus causas varían mucho.
La miocarditis se refiere a una inflamación del músculo cardíaco en sí. A menudo es desencadenada por infecciones virales. El paciente siente una fatiga inusual, a veces un dolor en el pecho, y el diagnóstico a menudo se realiza a través de una resonancia magnética cardíaca.
La pericarditis, por su parte, afecta la envoltura que rodea el corazón (el pericardio). El dolor típico aumenta al acostarse y disminuye en posición sentada inclinada hacia adelante. Finalmente, la endocarditis afecta la pared interna del corazón y las válvulas. Generalmente resulta de una infección bacteriana que se instala en una válvula ya debilitada.
Estas tres enfermedades constituyen entidades distintas de las cardiopatías coronarias o de las arritmias. Su punto en común: una atención rápida limita los daños en el músculo cardíaco.
Cardiopatías coronarias e infarto de miocardio
¿Ha oído hablar de “ataque al corazón”? El término médico exacto es infarto de miocardio. Ocurre cuando una arteria coronaria, la que nutre el músculo del corazón, se obstruye bruscamente.
Antes de esta urgencia, a menudo hay años de enfermedad coronaria silenciosa. Placas de colesterol se depositan gradualmente en la pared de las arterias. Este proceso, llamado aterosclerosis, reduce poco a poco el flujo sanguíneo. Mientras el estrechamiento sea moderado, el corazón compensa. Cuando la placa se rompe, se forma un coágulo que bloquea el flujo: es el infarto.
Para entender mejor las diferentes enfermedades del corazón y la forma en que se articulan, es útil recordar que la enfermedad coronaria representa, según la OMS, la primera causa de mortalidad cardiovascular en el mundo, junto con el accidente cerebrovascular.

Entre los factores de riesgo principales de esta patología:
- El tabaco, que acelera la formación de placas de ateroma y favorece los espasmos arteriales
- La hipertensión arterial, que somete las paredes de las arterias a una presión excesiva a lo largo de los años
- Un nivel elevado de colesterol, en particular el LDL-colesterol, que alimenta directamente el depósito de grasas en las coronarias
- La inactividad física y una dieta rica en sal, azúcar y grasas saturadas
Cardiomiopatías: cuando el músculo cardíaco se deforma
Las cardiomiopatías forman un grupo a menudo ausente de las listas del público general. Afectan directamente el músculo del corazón, independientemente de un problema de arteria o válvula.
La cardiomiopatía dilatada es la más frecuente. El ventrículo izquierdo se agranda y pierde su fuerza de contracción. El corazón bombea menos eficazmente, lo que provoca falta de aliento, fatiga y retención de líquidos.
La forma hipertrófica funciona al contrario: la pared del corazón se engrosa anormalmente, lo que dificulta el llenado de las cavidades. Tiene una fuerte componente genética y puede provocar muertes súbitas en sujetos jóvenes, incluidos deportistas.
También existen formas restrictivas y arritmogénicas, más raras. Algunas cardiomiopatías son hereditarias, otras adquiridas tras una infección, una exposición tóxica (alcohol, ciertos medicamentos de quimioterapia) o una enfermedad sistémica. Las clasificaciones de la American Heart Association y de la Sociedad Europea de Cardiología distinguen estas diferentes orígenes para adaptar el tratamiento.
Valvulopatías y trastornos del ritmo cardíaco
El corazón tiene cuatro válvulas que se abren y cierran en cada latido para dirigir la sangre en la dirección correcta. Cuando una válvula ya no se abre correctamente (estenosis) o no se cierra herméticamente (insuficiencia), se habla de valvulopatía.
Un ejemplo concreto: la estenosis aórtica. La válvula aórtica, situada entre el ventrículo izquierdo y la aorta, se calcifica con la edad. El corazón debe esforzarse más para expulsar la sangre. Los síntomas aparecen tardíamente: falta de aliento al esfuerzo, malestar, dolor en el pecho. Una valvulopatía detectada a tiempo puede ser monitoreada antes de requerir una intervención quirúrgica o un reemplazo de válvula.

Los trastornos del ritmo cardíaco (arritmias) forman otro grupo distinto. El corazón late demasiado rápido (taquicardia), demasiado lento (bradicardia) o de manera irregular. La fibrilación auricular es la arritmia más común. Aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular porque la sangre se estanca en las aurículas y puede formar coágulos.
Cardiopatías congénitas e hipertensión arterial
No todas las enfermedades cardíacas se adquieren a lo largo de la vida. Las cardiopatías congénitas están presentes desde el nacimiento. Resultan de una anomalía en la formación del corazón durante la vida fetal: comunicación entre dos cavidades que no debería existir, válvula mal formada, vaso mal posicionado.
Algunas son benignas y se cierran espontáneamente en los primeros meses. Otras requieren cirugía cardíaca en el período neonatal. Los avances en cirugía y cardiología intervencionista permiten hoy en día que la mayoría de estos pacientes alcancen la edad adulta, pero un seguimiento cardiológico sigue siendo necesario de por vida.
La hipertensión arterial, por su parte, a veces se considera como una enfermedad cardiovascular en sí misma y a veces como un factor de riesgo transversal. Una presión arterial alta de manera permanente daña las arterias, el corazón y los riñones. Favorece la insuficiencia cardíaca, el accidente cerebrovascular y la enfermedad coronaria. Su carácter silencioso la hace particularmente peligrosa: la mayoría de las personas hipertensas no sienten ningún síntoma durante años.
Recordar estos grandes grupos (enfermedades coronarias, cardiomiopatías, valvulopatías, arritmias, inflamaciones cardíacas, cardiopatías congénitas, hipertensión) ayuda a entender que una “enfermedad del corazón” abarca realidades muy diferentes. La detección temprana, el control de los factores de riesgo modificables y un seguimiento médico regular siguen siendo los mecanismos más efectivos para proteger la salud cardiovascular.